sábado, 17 de enero de 2009

Misterio en la noche

La noche se escapa de prisa
surcada por alas de viento
mi poeta, trovador del tiempo
palpitan los nimbos de humo
latido en las sombras, detrás del portal
un aullido espanta a la gran ciudad
vedaron huellas en la oscuridad
se ciernen crepúsculos, tenebrosidad.
aúllan los perros, la luna se esconde
ya no queda nada en el horizonte.

martes, 30 de diciembre de 2008

Reflexiones hacia delante

Bueno, vamos allá. Hace ya muchos días que no escribo hacia delante y esto es como montar en bici: no se olvida, pero se pierde práctica… Hoy quería reflexionar un poco en voz alta sobre qué es escribir hacia delante y para qué sirve. La respuesta a esas dos preguntas es la misma: lo que tú quieras, y para lo que tú quieras…

Y lo que está ocurriendo es que está cogiendo algo de vida propia. Cuando empecé a escribir hacia delante lo hice como una forma de relajación. Algo que me permitía contar lo que querías sin darle muchas vueltas. Solo escribir y escribir sin parar hasta que hubiera que parar. Sin más pretensiones. Y así ha sido por el momento. Me he dedicado a escribir lo que me apetecía: reflexiones tecnológicas, una visión del futuro, un poema… y la verdad estoy contento porque el resultado es muy sorprendente. Cuando uno se sienta con un documento Word en blanco – ya he dejado el notepad por la ortografía – no sabe lo que va a salir, y ahí está la gracia. Uno puede tener una idea de lo que quiere contar, pero el resultado suele alejarse de lo que uno esperaba y, al menos en mi caso, siempre superando las expectativas. Una idea lleva a otra y, aparte de lo que hubieras pensado escribir, otras cosas se van ocurriendo sobre la marcha, y al final sale algo que es creatividad en estado puro.

Cuando publiqué La idea, había dos analogías, una con la escritura a máquina de antaño en la que no se podía copiar y pegar, que fue la que dio nombre a todo esto. Y otra con la similitud con un discurso oral en el que no se puede volver atrás lo que ya se ha dicho. Ahora tenemos una analogía más. Mi nueva amiga Norma, creadora del blog de Escritores Aficionados (escritoresaficionados2.blogspot.com), sugirió que esta forma de escribir es como la materia prima de una creación, una especie de diamante en bruto. Y efectivamente así es. En su blog se publican unos textos tremendamente trabajados, que os recomiendo leer y que, supongo, requerirán bastante tiempo de reflexión, escritura y reescritura hasta quedar perfectos. Aquí, en Escribiendo Hacia Delante, somos los mineros de la creatividad, buscadores de diamantes. Aquí tenemos que encontrar diamantes en bruto, y ya habrá tiempo luego para pulirlos y montarlos en un anillo o en un colgante.

Las cartas desde el 2048 que estoy escribiendo son lo que son, nada más. Cosas que me apetece escribir y que salen, como salen. Tienen una cierta consistencia, pero no necesariamente un hilo argumental ni tampoco tengo un plan de cómo las voy a escribir. Pero ¿qué pueden llegar a ser? Nadie lo sabe, yo no desde luego. Si las sigo escribiendo, quizá algún día me anime a escribir un relato corto con las ideas surgidas de todas ellas. Y más adelante ¿porqué no un libro?. O quizá no. La gracia está en que no lo tengo que decidir ni planear ahora. Sólo seguir buscando diamantes y guardándolos en este blog. Un relato, una novela, un anillo, un collar, ya veremos si sale algo algún día. El tiempo lo dirá.

No sé si a vosotros os pasa, pero a mí las ideas, la creatividad sólo me viene en determinados momentos de inspiración. Viendo las horas en las que se han publicado mis entradas del blog, claramente las musas me visitan, si estoy, entre la 1 y las 3 de la mañana. Ahora mismo son las 8 de la tarde y me está costando escribir esto un poco más de lo habitual, pero tenía ganas de hacerlo. Cuando surgen esas ideas, no hay que dejarlas escapar. Hay que sentarse y escribir. Es como cuando te despiertas y recuerdas un sueño que acabas de tener. Sabes que enseguida se te va a olvidar y por mucho que te esfuerces no podrás acordarte, por muy nítidamente claro que lo veas en ese momento. Si quieres capturar algo de él, hacerle una foto para la inmortalidad, tienes que escribir rápidamente en un papel.

Con las ideas pasa igual. Cuando menos esperamos surgen y nos bombardean. No nos dejan escapar, y tenemos que aprovecharlas. ¿No os ha pasado alguna vez que vais en el coche y os ponéis a pensar en algo, y le dais vueltas y más vueltas hasta desarrollarlo casi completamente? A mí si. Cuando pasa eso, que no es muy a menudo, me sobra la radio, la música y todo. Apago el equipo y me dejo llevar por esas ideas. Las cartas del 2048 surgieron así. Ideas que se me fueron ocurriendo a lo largo del día, típicamente en el coche de vuelta a casa, y que cuando me senté por la noche tranquilo, me puse a escribir. Se puede decir que cuando iba en el coche vi algo que brillaba. Y cuando me senté por la noche me puse a escarbar, a desenterrar el diamante a limpiarlo someramente debajo del grifo y a guardarlo en una cajita. Esa cajita es este blog, y aquí están todos los diamantes que he encontrado hasta ahora.

Si no los tuviera no podría hacer un collar. Seguro que si algún día me pusiera a escribir una novela o un relato, partiera de una hoja en blanco, sería muy difícil. Sería como decir, “Voy a engarzar un collar de perlas. Primer paso: comprar un billete de avión para ir a bucear al Pacífico a buscar perlas”. Las perlas, los diamantes, las pepitas de oro, están aquí. De momento hay pocas. No dan ni para un anillo, pero ya habrá más. Y sino al tiempo.

Esa es mi interpretación de este blog, pero cada uno puede darle la que quiera. A lo mejor vosotros queréis hacer algo distinto. Los que quieran publicar relatos o poemas podrían escribir aquí sus textos en bruto, sin complejos. Los que quieran ver si son capaces de escribir un texto medianamente estructurado porque les falta práctica, lo pueden hacer aquí. Los que quieran incluso ensayar un discurso, una presentación oral, un speech, lo pueden ensayar aquí. Los que quieran simplemente reflexionar sobre algo, plasmar una idea que se les ocurrió en el coche, con intención de desarrollarla más adelante, también lo pueden hacer aquí. Y con esto volvemos al principio. ¿Qué es Escribiendo Hacia Delante y para qué sirve? Lo que tú quieras y para lo que tú quieras.

Saludos desde el 2008… por poco

domingo, 21 de diciembre de 2008

El intento

Me está llevando más de 5 minutos pensar que pongo en el título y que escribo, en este, mi segundo post.
Como no soy muy literato parece que tengo que pensármelo mucho pero luego me estoy dando cuenta que la gracia de este blog es ir escribiendo lo que te sale de la cabeza sin muchos miramientos - y por supuesto - sin mirar hacia atrás.
Llamaré a este artículo "el intento". La próxima vez intentaré tener algo más jugoso que ofrecer. La importancia de los blogs es el de escribir en ellos habitualmente. Si, es verdad que tienen que tener información interesante pero también es importante que los blogs se escriban con cierta rutina. Muchas veces por querer hacerlo muy bien al final no hacemos nada. Como he oido varias veces "lo mejor es enemigo de lo bueno"

Tercera carta desde el 2048


Saludos de nuevo desde el 2048. Supongo que a estas alturas ya os creeréis que estas notas vienen del futuro o, por el contrario, creeréis que vienen de un completo chiflado. En realidad me da igual, yo pienso seguir escribiéndolas.

Pensando qué cosas han cambiado en los últimos cuarenta años me sorprendo de lo rápido que nos acostumbramos a los cambios. Me es difícil distinguir lo que ha existido toda la vida de lo que es relativamente reciente, y es porque la capacidad de adaptación del ser humano es fabulosa. Casi no me había dado cuenta de cómo había cambiado la vida doméstica en estos años hasta que me he puesto a pensar en ello. Desde luego, los cambios desde cuarenta años para acá, son bastante notables, sobre todo en las cocinas.

Los que estáis leyendo esto estaréis acostumbrados a cocinar en casa, con cocinas eléctricas, vitrocerámicas, de inducción… y hasta de gas. Parece increíble hoy pensar que la gente tuviera pequeñas bombas naranjas en su casa, conviviendo con su familia. Recuerdo las bombonas de butano, yo también las usé, y también recuerdo que de vez en cuando había algún accidente. Hoy ya no pasa nada de eso. Todo es eléctrico, pero es que tampoco tenemos cocinas.

Todos tenemos un Cocinero en casa. Y la C mayúscula no es por casualidad, se llama así. A ver cómo os explico qué es el Cocinero… veamos. Es una mezcla entre nevera y Termomix, pero mucho más sofisticado, naturalmente. El concepto básico es el de una nevera-congelador en el que todo se almacena ya troceado en pequeños compartimentos. Los compartimentos son adaptables de modo que se adaptan automáticamente al tamaño de la comida que almacenan. Y la comida se introduce por una ranura que nosotros no vemos, y viene ya limpia, pelada y troceada, según lo que sea. Como no somos nosotros quienes tenemos que colocar las cosas, el espacio está aprovechado al máximo, en varias filas. Hay cinco temperaturas distintas dentro del Cocinero, y se pueden ampliar o reducir automáticamente según hagan falta más tipos de un alimento u otro.

Los Cocineros están siempre situados en una de las paredes que dan al pasillo interior de una casa, de modo que para los mozos de supermercados es fácil cargarlos sin tener que entrar en la casa. Los pedidos se hace desde la propia nevera con una conexión a Network. En la pantalla se puede ver el nivel de carga y todo el contenido que hay en el Cocinero. Diría que se hace la compra desde la pantalla, pero ni siquiera eso es necesario normalmente, ya que para las cosas que consumimos habitualmente el pedido se hace de forma automática cuando el nivel de alimento baja por debajo de un mínimo. Claro, que siempre están los caprichos…

Los de Network ya se encargan de ponerte cosas suculentas delante de las narices. En la pantalla aparecen platos que tienen una pinta increíble y al seleccionarlos para el siguiente pedido, o para un pedido express, ya se incluyen todos los ingredientes que sean necesarios, si es que no los tienes ya todos. Pero claro, los solomillos de Ñu con salsa de Amanita Faloides que anunciaban la semana pasada no tienen ingredientes que normalmente pidas. A menos que seas adicto a las hamburguesas de Ñu, o millonario, dado el precio de las dichosas Amanitas. Desde que se descubrió la forma de preparar setas venenosas por medio de un proceso similar a las pasteurización, son el último grito. Y, todo hay que decirlo, están exquisitas.

Así que cuando dices, venga, un día es un día, Ñu con salsa de Amanita para dos para cenar, se lanza el pedido, y en algún momento del día sabes que oirás cacharreo por detrás del Cocinero porque estén haciendo la carga de ingredientes, y ya de paso reponiendo el resto de cosas que faltan. Pero ahí no acaba la cosa. Creo que hasta ahora os he explicado el funcionamiento de una nevera más o menos sofisticada. Pero aun falta lo de la Termomix. Y es que el Cocinero, como su propio nombre indica, también cocina.

El aparato, que por cierto es bastante grande, también trae todo lo necesario para preparar la comida. En los modelos normales se puede hervir, pasar por la plancha, freír y asar. Comprando módulos aparte, o modelos de lujo, puedes tener virguerías del estilo de quemar la crema catalana con soplete, pero en un modelo doméstico no se suele llegar al nivel de los Cocineros de los restaurantes. En los restaurantes, aparte de tener aparatos que pueden dar servicio a muchas personas a la vez, tienen modelos mucho más sofisticados que pueden hacer cosas que en casa no son sencillas. También tienen almacenes de alimentos que tienen de todo, con más de 50 temperaturas distintas, y son enormes. Cada alimento se almacena al número de grados exacto, sea congelado o no, para su óptima conservación. Y eso por no hablar de las formas de cocinar. Lo más virguero que he visto creo que ha sido el solomillo asado en hielo. Tienen un módulo que incorpora unas resistencias para asar un solomillo dentro de un bloque de hielo. Con el calor el hielo se va derritiendo, de dentro hacia fuera, y cuando se derrite por completo, el solomillo está listo, porque el tamaño está calculado al milímetro. La combinación de calor y frío le da una textura única. Creo que el módulo que hace eso vale más que todo el Cocinero que tengo yo en casa, y seguro que acabará pasando de moda antes o después.

Pero volviendo a la cocina de casa, la verdad es que puedes comer muy bien sin tener que ir a ningún sitio sofisticado de estos. Solo tienes que programar a qué hora vas a querer la comida lista, y el Cocinero se encarga de coger los ingredientes de los compartimentos necesarios. Los trocea, si es necesario, y a continuación los cocina de la forma que haga falta en un orden preciso y sincronizado. Las recetas son fruto de muchos años de pruebas y además siempre están sacando cosas nuevas. La vajilla se guarda también dentro del Cocinero y los platos te salen ya en su plato, listos para llevar a la mesa. Por supuesto puedes configurar todo lo que quieras. Desde qué tipo de plato o fuente quieres utilizar para servir hasta cómo de condimentada estará cada ración individual. Cada persona que vive en la casa tiene cargado su perfil en el que se registra si la comida te gusta muy salada o poco, picante o no, y también si por problemas de salud hay ingredientes que debes eliminar o limitar.

Si te gusta la cocina, como a mí, puedes incluso programar una receta por tu cuenta, o modificar una ya existente. Yo una vez llegué incluso a vender una. Inventé una receta de pato caramelizado con salsa de casar y piquillo que conseguí dejar bastante bien. La publiqué en Network y hasta ahora sé que se la han descargado unas 500 personas. Algunos incluso me han dejado comentarios. Con eso no te haces rico, a menos que seas un cocinero famoso, porque te pagan a un dólar la descarga, pero siempre da satisfacción saber que a alguien le gusta. Esto del Web 10.0 aplicado a la cocina es la leche. Por otra parte debo decir que me pasé un año comiendo pato hasta que acerté con el tiempo justo para la receta, la mezcla de las salsas, y la temperatura a la que se tenía que cocinar cada cosa. Pero valió la pena…

Bueno, pues ya os podéis imaginar cómo es el cacharro: nevera, congelador, horno, microondas, despensa… todo en uno. Ocupa toda la cocina porque la verdad es que no necesitas nada más, salvo una mesa para comer si quieres, pero la mayoría de casas ya no tienen ni eso. La cocina solo tiene al Cocinero que es como un gran mural. Puedes programarle los platos de toda la semana con un menú predefinido o ir cambiándolos. También puedes dar una hora fija, pero normalmente te llegará un mensaje de confirmación al Comunicador, justo antes de empezar a prepararla, para que verifiques si quieres que se haga a la hora prevista o posponerla. Claro que, si estás en casa, no te hacen falta avisos porque por muy moderno que sea el aparato, el olor no hay quien te lo quite. Si se está asando pollo, se está asando pollo y eso se huele a kilómetros.

La programación del menú también te da el precio exacto de la comida de toda la semana o el mes, incluyendo no solo los ingrediente sino también el gasto de energía. En eso también ha mejorado mucho el aprovechamiento, porque la energía que se utiliza para generar frío a las distintas temperaturas de los compartimentos, se convierte en calor que se utiliza en el horno y también al revés. Tiene un acumulador, que almacena calor o frío para usarlo después.

Bueno, pues creo que con eso os he explicado cómo funciona una cocina hoy en día. Bastante diferente a lo que había en el 2008 desde luego, aunque una cosa hay que decirla. Un buen solomillo, sigue siendo un buen solomillo.

Otro día más. Saludos desde el 2048.